viernes, 10 de diciembre de 2010

Mario Vargas Llosa recibe el premio con emoción

Una amiga que me quiere mucho me ha reñido hoy por tener abandonado mi blog desde hace meses. Me ha convencido para retomarlo y me ha dado la idea de hacerlo con esta emotiva noticia.
Ayer, cuando leía el discurso de Mario Vargas Llosa, entendía el motivo de su llanto. Leía cosas tan bonitas como esto:..."La literatura crea una fraternidad dentro de la diversidad humana y eclipsa las fronteras que erigen entre hombres y mujeres la ignorancia, las ideologías, las religiones, los idiomas y la estupidez."... "No hay que confundir el nacionalismo de orejeras y su rechazo del "otro", siempre semilla de violencia, con el patriotismo, sentimiento sano y generoso, de amor a la tierra donde uno vió la luz, donde vivieron sus ancestros y se forjaron los primeros sueños, paisaje familiar de geografías, seres queridos y ocurrencias que se convierten en hitos de la memoria y escudos contra la soledad. La patria no son las banderas ni los himnos, ni los discursos apodícticos sobre los héroes emblemáticos, sino un puñado de lugares y personas que pueblan nuestros recuerdos y los tiñen de melancolía, la sensación cálida de que, no importa donde estemos, existe un hogar al que podemos volver"...




 Y también quiero hacer una mención especial al Nobel de la Paz Liu Xiaobo al que no han dejado ocupar su silla.


1 comentario:

Anónimo dijo...

Perfecto, ¿has visto qué fácil?